Diana López / Tomada de: El Universal
No
hubo escuelas de samba, como se había especulado. Tampoco un alarde de trajes y
fantasías como el que cualquiera hubiera esperado para la clausura de un
encuentro deportivo de la talla del Mundial de Fútbol Brasil 2014. sin embargo,
la austera ceremonia de cierre de la Copa del Mundo no despertó la misma lluvia
de críticas de la inauguración.
A las 2:20 de la tarde comenzó la fiesta al ritmo de tambores, acompañados paulatinamente por músicos, bailarines, mulatas ataviadas con diminutos disfraces dorados -¿en alusión al trofeo?-, y hasta dos jugadores vestidos con los uniformes de Argentina y Alemania, quienes demostraron con malabarismos que tenían mucha más pericia con el balón que la oncena de Brasil durante toda la competencia.
Enfundada en una malla color carne, y con una falda y un top rojo, la cantante colombiana Shakira demostró tener cualidades suficientes para este tipo de eventos de grandes dimensiones.
Además de tocar los tambores, y mover sus famosas caderas, la barranquillera interpretó -dobló, habría que decir más bien- el tema La la la (Brasil 2014), que muchísimos fanáticos convirtieron en el himno oficial del encuentro deportivo, por encima de We are one (Somos uno solo), interpretado por Jennifer López y el rapero cubano estadounidense Pitbull.
A su lado, el músico, percusionista, cantante y productor Carlinhos Brown -de chaqueta y pantalón negro, camisa blanca y un tocado de plumas al mejor estilo indio apache- se limitó a entonar el "la la la" -estribillo de la canción Dare-, y a dar saltos de un lado a otro del escenario.
Sumamente desaprovechado, el "tribalista" no tuvo ocasión de hacer demostración de su característica samba-reggae. Mucho menos de deleitar al público con las alegres improvisaciones que suele hacer en tarima durante sus shows.
Mucho mejor le fue al cantautor mineiro, Alexandre Pires. El exvocalista del grupo Só Pra Contrariar, vestido con un traje gris, interpretó el tema Dar um jeito. Will find a way junto con el rapero haitiano, Wyclef Jean, y el guitarrista mexicano, Carlos Santana, quien no dudó en aprovechar los minutos para hacer sonar sus magistrales solos de guitarra en el imponente estadio Maracaná.
Pero fue la bahiana Ivete Sangalo quien le puso la samba y el axé a la clausura de la Copa del Mundo. Con un vestido largo de color verde, la cantante interpretó pequeñísimos fragmentos de canciones brasileñas como Levanta poeira, Domingo eu vou ao Maracanã -un clásico de reminiscencias futbolísticas- y hasta Explode coração.
Al grito de "Meu Brasil, a gente te ama" (Mi Brasil, la gente te ama) fue ella quien selló entonces la tan esperada ceremonia de clausura musical, que acabó segundos después con los fugaces acordes de una de las más populares canciones brasileñas de todos los tiempos: Aquarella do Brasil (1939). Un cierre en el que Shakira aprovechó para presentar al mundo a su hijo Milán, a quien sostuvo en brazos sobre la tarima.

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