Dalexis Forneaur
¿No te ha
ocurrido que tu compañero de clases llega agresivo, hostil y un poco molesto? Te
acercas a saludar y lo que recibes es una mirada fulminante, incluso cuando no
hiciste nada para contribuir a su estado de ánimo.
Ante esta
situación saca tus mejores estrategias para aliviar su tensión, pues tu amigo tiene
el doble de riesgo de sufrir un infarto cerebral, según un estudio divulgado.
Una
revista de la American Heart Association
(asociación cardíaca), realizó una investigación en la que hallaron que las
personas que se encuentran bajo depresión y estrés excesivo tienen más
posibilidades de padecer un ataque cerebral.
Según la
página web www.botanical-online.com, un infarto cerebral
son los daños que se producen como consecuencia de una isquemia cerebral, es
decir, los daños que se producen en el cerebro cuando no llega suficiente
sangre al mismo como consecuencia de la obturación de alguna arteria cerebral.
Para el estudio, realizaron encuestas a más de 6.700 adultos de
entre 45 y 84 años para evaluar su estado de ánimo y comportamiento. Se estudió
el estrés crónico, la depresión, la ira y la hostilidad de las personas.
Al
principio de la investigación, los individuos no reportaban males cardíacos
pero la investigación se prolongó por ocho y 11 años, durante los cuales 147 de
ellos sufrieron infartos cerebrales y 48 fueron víctimas de un ataque isquémico
transitorio, o sea, un bloqueo temporal del flujo de sangre al cerebro.
Asimismo, los altos índices de síntomas depresivos se tradujeron en 86% de alto
riesgo, mientras los estresados crónicos enfrentaron un 59% de riesgo. La ira
no se asoció a ningún riesgo de ataque cerebral.
En el estudio participaron blancos, negros, mestizos y asiáticos. “Se hace
demasiado énfasis en los factores de riesgo tradicionales, como el nivel de
colesterol, la presión arterial, el tabaquismo, etc.

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