Por María Gabriela García
Muchos venezolanos salen cada día a trabajar
“honradamente”, en actividades que se encuentran al margen de la ley, con total
impunidad y con el respeto de la sociedad como cualquier trabajador que ejerce
una actividad económica lícita.
Algunas de las actividades informales e
ilícitas que se llevan a cabo en Venezuela son:
La Piratería
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| Cortesía |
En cualquier esquina o semáforo, es común
encontrar vendedores de música o películas piratas, tan libremente que parece
que no son conscientes de estar cometiendo un delito.
La legislación venezolana protege los derechos
de autor, sin embargo según la reforma realizada en el año 2007 “solo el
agraviado puede iniciar una acción legal”, lo que les permite a los vendedores
de películas o cds mantener su actividad comercial libremente.
“Ellos tienen bastante plata, no se van a
hacer más pobres porque yo venda su cds y yo debo mantener a mi familia” dice
un vendedor de películas pirata, quien asegura no ser un delincuente, sino un
trabajador honrado.
Gestores
De traje y corbata y mostrándose como
profesionales e influyentes, los gestores realizan por mucho dinero
documentaciones que debería ser gratuitas o solo tener el costo de los
impuestos.
Licencias de
conducir, certificados médicos o de salud, registros y cualquier documento legal,
es pagado por quien los necesita para evitarse los procesos burocráticos y los
largos periodos que en algunos casos se necesitan para obtener la documentación
necesaria para cualquier actividad.
Economía informal y bachaqueo
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| Cortesía |
Cada vez es más común e incluso normal,
comprar productos regulados a precios hasta 10 veces por encima del PV Justo en
puestos informales. En el mercado de Puerto La Cruz, abundan los comerciantes
que tras hacer colas y comprar a precios regulados, los venden por encima del
precio marcado.
“No tengo tiempo de
hacer colas porque trabajo, no me queda de otra que comprar caro” dice Bárbara
González, mientras compraba detergente y leche por 10 veces su valor pero ¡Sin
cola!
“Pararse a las 3:00
de la mañana para comprar es un trabajo, yo no robo a nadie, el que no quiere
hacer su cola tiene que pagar por eso” dice la comerciante de un puesto en el
Mercado de Puerto La Cruz, donde se pueden conseguir diversos productos, de
esos que escasean en los supermercados.
Son
muchas más las actividades económicas que la “viveza criolla” ha desarrollado
para sobrevivir en tiempos de crisis (transporte pirata, venta de cupos en
colas, ventas de citas para cemento y otros productos y trámites, realización
de tesis y trabajos universitarios), aunque sea al margen de la ley y en
detrimento de otros ciudadanos.


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