martes, 23 de junio de 2015

Una economía ilegal, a plena luz del día




 Por María Gabriela García






Muchos venezolanos salen cada día a trabajar “honradamente”, en actividades que se encuentran al margen de la ley, con total impunidad y con el respeto de la sociedad como cualquier trabajador que ejerce una actividad económica lícita.
Algunas de las actividades informales e ilícitas que se llevan a cabo en Venezuela son:

La Piratería

Cortesía
En cualquier esquina o semáforo, es común encontrar vendedores de música o películas piratas, tan libremente que parece que no son conscientes de estar cometiendo un delito.
La legislación venezolana protege los derechos de autor, sin embargo según la reforma realizada en el año 2007 “solo el agraviado puede iniciar una acción legal”, lo que les permite a los vendedores de películas o cds mantener su actividad comercial libremente.
“Ellos tienen bastante plata, no se van a hacer más pobres porque yo venda su cds y yo debo mantener a mi familia” dice un vendedor de películas pirata, quien asegura no ser un delincuente, sino un trabajador honrado.

Gestores
            De traje y corbata y mostrándose como profesionales e influyentes, los gestores realizan por mucho dinero documentaciones que debería ser gratuitas o solo tener el costo de los impuestos.
            Licencias de conducir, certificados médicos o de salud, registros y cualquier documento legal, es pagado por quien los necesita para evitarse los procesos burocráticos y los largos periodos que en algunos casos se necesitan para obtener la documentación necesaria para cualquier actividad.
Economía informal y bachaqueo




Cortesía

  Cada vez es más común e incluso normal, comprar productos regulados a precios hasta 10 veces por encima del PV Justo en puestos informales. En el mercado de Puerto La Cruz, abundan los comerciantes que tras hacer colas y comprar a precios regulados, los venden por encima del precio marcado.
  “No tengo tiempo de hacer colas porque trabajo, no me queda de otra que comprar caro” dice Bárbara González, mientras compraba detergente y leche por 10 veces su valor pero ¡Sin cola!
        “Pararse a las 3:00 de la mañana para comprar es un trabajo, yo no robo a nadie, el que no quiere hacer su cola tiene que pagar por eso” dice la comerciante de un puesto en el Mercado de Puerto La Cruz, donde se pueden conseguir diversos productos, de esos que escasean en los supermercados.

Son muchas más las actividades económicas que la “viveza criolla” ha desarrollado para sobrevivir en tiempos de crisis (transporte pirata, venta de cupos en colas, ventas de citas para cemento y otros productos y trámites, realización de tesis y trabajos universitarios), aunque sea al margen de la ley y en detrimento de otros ciudadanos.



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